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La protección social de los trabajadores españoles expatriados

1ª Cuando el traslado al extranjero por la empresa de sus trabajadores se produzca en relación con un país con el que España  no tenga suscrito Convenio u otra norma internacional de coordinación en  materia de Seguridad Social, dichos trabajadores, a tenor de la Orden de 27 de enero de 1982, quedarán en situación asimilada a la de alta en el Régimen General, debiendo cotizarse por los mismos en iguales términos a los existentes en el momento de causar baja en dicho régimen. Esto podría traer como consecuencia, si en el país de destino existiera la obligación de cotizar al sistema propio, un doble esfuerzo contributivo tanto de la empresa como del trabajador.

2ª Cuando dicho traslado tenga lugar con respecto a un país con el que el nuestro se halle vinculado por una norma internacional de coordinación en materia de Seguridad Social, se podrán dar diversas circunstancias:

  1. A) En principio, y durante un período de tiempo variable (fijado en cada instrumento internacional), en su condición de “destacado”, el trabajador permanecerá vinculado al Régimen General de la Seguridad Social, como si no se hubiese producido dicho desplazamiento.
  2. B) Transcurrido el  período  máximo  previsto  para  el trabajador  destacado,  procederá  seguir  lo  que  sobre legislación  aplicable  determine  la  respectiva  norma  internacional,  que,  habitualmente  y  en  función  del principio de territorialidad, determinará como tal la del país en el que se desarrolla la actividad laboral.
  3. C) Si el aseguramiento obligatorio en el sistema del país extranjero comportara la ausencia de cobertura de alguna contingencia de las que quedan amparadas en el Régimen General de la Seguridad Social, respecto de esa misma operaría la asimilación al alta a que se refiere la repetida Orden de 1982, lo que comportaría la cotización, aunque sólo por la contingencia de que se trate.
  4. D) El aseguramiento obligatorio en el sistema de la Seguridad Social del país de destino no impedirá que el trabajador, a título individual, pueda acogerse voluntariamente a la protección de la Seguridad Social, mediante la  suscripción  del  Convenio  especial  común  regulado  en  la  Orden  TAS/2865/2003,  en  tanto acredite haber cotizado previamente a dicho sistema un mínimo de 1.080 días.
  5. E) Las cotizaciones satisfechas al sistema español durante la vigencia del Convenio especial, pueden causar efectos en una doble vía:

En  el  marco  de  la  norma  internacional,  no  podrán  ser  totalizadas  con  los  períodos  de  seguro  obligatorio acreditados en el país de destino para acceder al derecho a una o varias prestaciones internacionales.

No obstante, en algunos ámbitos (todavía reducidos), como el comunitario y el propio de algunos Convenios, esas  cotizaciones  satisfechas  en  un  régimen  voluntario  sí  serán  tenidas  en  cuenta  para  incrementar  las cuantías de las prestaciones por invalidez, jubilación y supervivencia.

En  el  ámbito  interno,  dichas  cotizaciones  se  podrán computar  con  el  resto  de  las  acreditadas  para,  si se alcanzan  todos  los  requisitos,  poder  acceder  al  derecho  a  la  prestación  de  que  se  trate,  aplicando exclusivamente la legislación española (lo que podría dar ocasión a una acumulación con la prestación que, en virtud exclusivamente de la legislación del otro país, pudiera ser reconocida por éste).

  1. F) A la vista de lo enumerado, no cabe apreciar, en general, especiales casos de desamparo por la Seguridad Social española de  los  trabajadores  desplazados  al extranjero  ni  la  necesidad  de  establecer  un  nuevo Convenio especial ad hoc para los mismos.
  2. G) La única carencia protectora se vendría a producir en el caso de que el trabajador no pudiera acreditar cotizaciones a la Seguridad Social española por un espacio de tiempo igual o superior a 1.080 días. En tal hipótesis no sería factible suscribir el Convenio especial común al que se ha venido haciendo referencia.

No obstante, en tales supuestos sí sería viable acogerse a la modalidad de Convenio especial prevista para los  emigrantes  españoles  e  hijos  de  éstos  que  trabajen  en  el  extranjero,  regulada  en  el  Real  Decreto 996/1986,  de  25  de  abril,  y  en  el  artículo  15  de  la repetida  Orden  TAS/2865/2003.  A  raíz  de  las modificaciones operadas en dicha regulación, en el momento presente se puede (en contra de lo que regía hasta  el  año  2003)  suscribir  este  tipo  de  Convenio especial  con  independencia  no  sólo  de  que  con anterioridad se haya estado o no afiliado a la Seguridad Social española sino también de que con el país en el que se vaya a trabajar el nuestro tenga o no suscrito Acuerdo o Convenio en materia de Seguridad Social.

El inconveniente que en este caso representa este modelo de Convenio, con respecto al general, reside en que la base de cotización única y obligatoria coincide con la base mínima de cotización que se halle prevista, en cada momento, para el Régimen General, lo que se  ha de traducir en unas prestaciones de cuantía acorde con el importe de dicha base.

Fuente: Colegio General de Economistas

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