La normativa laboral contempla el derecho a un permiso retribuido cuando condiciones meteorológicas extremas impiden desplazarse con seguridad al lugar de trabajo. Situaciones como lluvias intensas, nevadas o alertas oficiales pueden justificar la ausencia sin pérdida salarial. La clave está en la existencia de un riesgo real y acreditado, así como en las indicaciones de las autoridades. Este criterio refuerza la protección de la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.